Enseñanza con Atención a la Diversidad (Parte 1)

Todos tenemos el deber moral de eliminar los obstáculos para favorecer la participación de toda la población.

Best Practices December 23, 2020

La Declaración de los Derechos del Niño de Ginebra de 1924 y la Declaración de Derechos del Niño adoptada por las Naciones Unidas en 1959 afirman que es importante tener presente y poner énfasis en la etapa Infantil. Es esencial dar protección a este sector de la población para que se pueda desarrollar de manera integral y vivir en sociedad. 

Vivimos en un mundo donde todas las personas somos diferentes, ya sea por características físicas, psicológicas, ideológicas como por maneras de hacer. Por lo tanto, es importante ser conscientes de la gran diversidad cultural, funcional, lingüística… en la que estamos inmersos en el día a día y es, por esta razón, que debemos saber llegar a todos. Cada uno tiene unas características, potencialidades, necesidades, intereses y limitaciones, y todo ello, desde la escuela, debemos saber trabajarlo a través de diferentes contenidos y metodologías para dar las herramientas suficientes para vivir en sociedad. 

Un tema que pensamos que no podemos dejar de lado como docentes es la inclusión, como afirma Ríos, M. (2009):  “…la escuela es de todos y para todos.” Alrededor del mundo, millones de personas viven con alguna necesidad específica. La población está envejeciendo y está subiendo el riesgo de nacer con algún tipo de necesidad. Muchas veces estos alumnos son los que tienen peores resultados académicos, peor salud, etc. Por tanto, nosotros tenemos que romper con la metodología tradicional y ofrecer a cada uno de nuestros alumnos herramientas para que puedan desarrollarse, tengan las dificultades o limitaciones que tengan. Debemos provocar un cambio de 360 grados, un cambio a nivel social y comunitario y no solo escolar. Por esta razón, nos gustaría erradicar las separaciones o las exclusiones dentro del centro y/o clases y opinamos que los maestros debemos estar preparados para adaptarnos a ritmos de aprendizaje y acoger las diferencias de forma que sean positivas para todos y cada uno de los alumnos.

Ha habido y sigue habiendo un largo camino de la exclusión a la inclusión social de estos colectivos, pasando por la integración. A las personas con necesidades específicas, muchas veces se les ha tratado y se les sigue tratando mediante la segregación. Ha habido un gran viraje conceptual del modelo médico al modelo social y dicho viraje ha conllevado cambios en la manera de actuar en la sociedad y, en nuestro caso, en la educación. Los problemas de las personas con necesidades específicas dependen del resto de la sociedad, la cual no hace grandes cambios para reducir limitaciones y obstáculos, aunque, como hemos comentado, estamos viviendo una gran evolución en el camino de la integración de este colectivo. No todas las necesidades específicas son iguales: cada persona es un mundo diferente y, por lo tanto, no podemos aplicar los mismos métodos a todos. La inclusión transforma estructuras y sistemas para que estos sean para todos.  Por esta razón, encontramos imprescindible, como maestros, que seamos conscientes del papel relevante dentro de la sociedad que tenemos, que es formar a todos los niños, sean quienes sean. Así pues, tendremos que utilizar diferentes tipos de metodologías y estrategias para llegar a cada uno de nuestros alumnos con el objetivo de que todos puedan desarrollarse de manera integral. Pero, ¿realmente todos los alumnos tienen los mismos intereses? ¿Y las mismas capacidades? La discapacidad no debería ser un obstáculo para el éxito: todos tenemos el deber moral de eliminar los obstáculos para favorecer la participación de toda la población.

Author

Judith estudió educación primària con la mención de educación física en la Universidad de Barcelona, y actualmente está cursando el grado d’educación social en la Universidad Oberta de Catalunya. Hace tres años que trabaja en el Col•legi Urgell de Barcelona,  impartiendo clases de Inglés, Science, Informática y Educación Física.

Rodríguez he sido estudiante del colegio adventista de Urgell (Barcelona) desde los 3 hasta los 15 años. Después, estudió bachiller en el CEAS (Sagunto), el grado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte y master en Gestión de Instalaciones y Eventos Deportivos, y en Formación del profesorado de Secundaria. Actualmente es profesor de secundaria en el colegio adventista Urgell.

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