La Biblia como Instrumento de Educación - parte 2

Las Sagradas escrituras son la norma perfecta de la verdad y, como tales, se les debería dar el primer lugar en la educación.

Inter-American December 15, 2021

La historia sagrada nos ofrece numerosos ejemplos de los resultados de la verdadera educación, de entre las muchas biografías se encuentran las siguientes:

  • Dos de los más grandes estadistas: José y Daniel, honrados en una nación pagana;
  • El más grande legislador, Moisés, quien habló cara a cara con Dios;
  • Eliseo, considerado uno de los reformadores más fieles ante el pueblo de Dios descarriado;  
  • Y Pablo, el gran evangelista y escritor bíblico que tuvo que testificar ante reyes y gobernantes del gran imperio romano.

En esta lista general de biografías notables, no podemos dejar a un lado a Jesús, quien habló como ningún hombre ha hablado. Todos ellos mostraron en su vida de adultos la fidelidad con la que se les educó en sus tiernos años, en el seno de hogares piadosos y temeroso del Dios viviente.

En esos hogares se les enseñó a amar y a temer a Dios, se les enseñó a obedecer y reverenciar el nombre del Altísimo, dando como resultado una inigualable capacidad mental y espiritual. Por otra parte, el uso de las historias bíblicas en la educación de los niños ejerce una tremenda influencia sobre el tierno corazón.

También podemos recordar que los padres ejercen una gran influencia sobre sus hijos, mientras más de cerca estén de Dios y cuya dependencia del Cielo sea manifiesta. Isaac obedeció con humildad la voz de su padre para ser el cordero que debía ser sacrificado en el monte Moriah porque estaba seguro de que Abraham caminaba con Dios y que ese mandato era de carácter divino. (Génesis 22:1-14).

Entonces, en el aula de clase de nuestros colegios, el libro de texto principal debe ser la Biblia. No solo para seguir sus principios sino para leer sus palabras. El maestro debe permitir que los estudiantes se familiaricen con ella, que lean, entiendan e inducirlos a obtener sus enseñanzas; siempre será una buena práctica didáctica.

Los maestros deben tener en cuenta que “Las Sagradas escrituras son la norma perfecta de la verdad y, como tales, se les debería dar el primer lugar en la educación. Para obtener una educación digna de tal nombre, debemos recibir un conocimiento de Dios, el Creador, y de Cristo, El Redentor, según están revelados en su Palabra” (White, 2013, página 16).

Por otro lado, los padres, quienes son los primeros responsables de la educación, deben tener en cuenta que “Si los padres dan la debida educación a sus hijos, experimentarán ellos mismos felicidad al ver, en el carácter cristiano de sus hijos, el fruto de su cuidadosa enseñanza. (HC. 483).

Por lo tanto, los agentes educativos como son los padres, los maestros y los lideres religiosos han de considerar los fines de la educación como guía de sus estrategias didácticas, tanto de manera formal como de manera informal. El Fin primario de la educación: Conocer a Jesús y experimentar andar en su camino. El fin secundario es la formación del carácter digno de un ciudadano de la Patria celestial. Y el fin último: convertirse en un discípulo para cumplir con la misión de Cristo.

Dios nos bendiga en esta noble tarea.

Author

Me formé en la Escuela Normal como profesor de Educación Primaria y la Licenciatura en Ciencias de la Educación con especialidad en Lengua y Literatura Española, ambas carreras en la Univerdidad de Montemorelos. Tengo estudios de posgrado en Lingüística Hispánica en la Universidad Nacional Autónoma de México. He enseñado en la escuela primaria, secundaria y preparatoria en varias escuelas de la organización de la Iglesia Adventista de Méxixo; así como, en el nivel universitario y en el posgrado en educación en la Universidad de Navojoa y de la Universidad de de Montemorelos. Cumplí funciones directivas en todos los niveles. Actualmente estoy entrando al plan de jubilación que la Iglesia tiene; trabajé 43 años por la gracias de Dios y mi última función fue la dirección de la Facultad de Educación de la Universidad de Montemorelos.

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