La Biblia como Instrumento de Educación - parte 1

La Biblia es la regla de vida, que nos enseña sobre el carácter que debemos formar para la vida en el cielo.

Inter-American December 8, 2021

En todas las familias, en condiciones normales, se aspira a brindar una buena y verdadera educación. Entendiendo por verdadera educación como la que proviene de Dios. De hecho, es en el hogar en donde se reciben las primeras lecciones que se convertirán en los pilares de un carácter firme y fuerte para enfrentar los desafíos del camino de la vida, por una parte; por otra parte, ese carácter debe ser sensible a la voz de Dios y a las necesidades del prójimo. Las lecciones a las que nos referimos son: obediencia, dominio propio, respeto y reverencia.

Cuando hablamos de educación, generalmente nos vamos con la idea de que se trata de la instrucción que se imparte en una institución educativa, desde el nivel elemental hasta el nivel superior. En otras ocasiones pensamos que solo los niños y jóvenes necesitan educación; pero la educación va más allá. Abarca todo el ser y todo el periodo de la existencia de un ser humano; toda la vida estamos incorporando lecciones que nos forman de una o de otra manera.

La escritora cristiana Elena de White (2013, página 13), además dice en su definición sobre educación que es el desarrollo armonioso de las facultades físicas, mentales y espirituales con la finalidad de servir en esta tierra y para un gozo superior proporcionado por un servicio más amplio en el reino de los cielos. Así se dará la verdadera transformación del ser humano.

Por esto, nuestro Dios ha puesto en nuestra mochila de la vida cuatro libros de texto para cumplir con los requisitos de la escuela preparatoria de esta tierra, por la cual todos debemos pasar; estos son: la Biblia, la naturaleza, las vicisitudes de la vida y el servicio abnegado. La Biblia es el principal de estos textos porque sin la revelación, no captaríamos las lecciones que aparecerán en los otros tres libros, en su debido momento.

Varios personajes bíblicos mencionan la importancia de este libro para la educación y la formación del verdadero carácter. El salmista lo dice en un bello lenguaje metafórico: “Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo.” (Salmo 42: 1 y 2).  Además el apóstol Pablo escribiendo al joven Timoteo dice: “Toda la escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.” (2Timoteo 3:16 y 17). Y el consejo claro y directo de Jesús cuando estuvo en esta tierra (Juan 5:39): “Escudriñar las escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí.”

La Biblia debe ser el centro de la educación, ya sea en el hogar, como en la escuela y en la iglesia y en todo el entorno que involucra nuestra realidad. La Biblia es la regla de vida, que nos enseña sobre el carácter que debemos formar para la vida en el cielo. Recordemos que la Palabra se adapta exactamente para hacer a hombre y mujeres sabios para la salvación, pues en la Biblia está revelada en forma clara la ciencia de la salvación; le corresponde a cada uno buscar con fuerza y decisión esa ciencia.

Author

Me formé en la Escuela Normal como profesor de Educación Primaria y la Licenciatura en Ciencias de la Educación con especialidad en Lengua y Literatura Española, ambas carreras en la Univerdidad de Montemorelos. Tengo estudios de posgrado en Lingüística Hispánica en la Universidad Nacional Autónoma de México. He enseñado en la escuela primaria, secundaria y preparatoria en varias escuelas de la organización de la Iglesia Adventista de Méxixo; así como, en el nivel universitario y en el posgrado en educación en la Universidad de Navojoa y de la Universidad de de Montemorelos. Cumplí funciones directivas en todos los niveles. Actualmente estoy entrando al plan de jubilación que la Iglesia tiene; trabajé 43 años por la gracias de Dios y mi última función fue la dirección de la Facultad de Educación de la Universidad de Montemorelos.

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *