Cuarentena: Escuelas Más Abiertas y Conectadas

La emergencia sanitaria que enfrentamos y las restricciones que esta trajo, nos ha llevado a replantear nuestras prácticas educativas.

Best Practices April 29, 2020

Y sabemos que Dios hace que todas las cosas ayudan para bien a los que lo aman; esto es, a los que son llamados conforme a su propósito. Romanos 8:28

La emergencia sanitaria que enfrentamos y las restricciones que esta trajo, nos ha llevado a replantear nuestras prácticas educativas. Además, la situación económica y emocional de las familias impacta en los procesos de aprendizaje que niños y jóvenes tienen en este período.

También debemos reconocer que nosotros mismos, docentes, estamos en búsqueda de un nuevo equilibrio en medio de tanta incertidumbre.  Necesitamos cuidar nuestros hábitos, asegurarnos de tener una rutina saludable de teletrabajo, llevar una correcta alimentación, procurar un buen descanso y hacer ejercicio. Todo esto nos permitirá mantener nuestro sistema equilibrado y fortalecido y desempeñarnos mejor en medio de esta crisis.

Si le pidiera recordar dónde estaba en el momento que las Torres Gemelas fueron atacadas o los detalles de algún momento traumático personal, descubriría que su memoria lo guardó con detalles.  Esto ocurre porque en los procesos neurológicos la emoción tiene un papel fundamental en la consolidación de los recuerdos.  “El aprendizaje es un proceso dinámico, social y dependiente del contexto porque las emociones son y constituyen una pieza crítica del cómo, qué, cuándo las personas piensan, recuerdan y aprenden.” (IMMORDINO-YANG, 2016). Las vivencias que están teniendo nuestros estudiantes quedarán grabadas en su memoria.

Comprendiendo esto, no podemos ignorar que estamos frente a una oportunidad.  Oportunidad de ser creativos y quebrar aquellas prácticas obsoletas que dan pocos resultados. Oportunidad de crear puentes sólidos entre la escuela y los hogares.  Oportunidad de brindar a nuestros niños la posibilidad de adquirir nuevas habilidades. Necesitamos entender que en estos momentos los contenidos curriculares tradicionales darán lugar a aprendizaje trascendental. Es una oportunidad para ayudarlos a desarrollar nuevas habilidades, tales como alfabetización digital, autorregulación de sus aprendizajes, gestión de tiempo y tantas más.

La comunicación se vuelve un factor clave en este tiempo. Es fundamental que nos aseguremos que todas las familias tengan acceso a esta comunicación, interiorizándonos de la situación particular de cada uno. Debemos saber si cuentan con los dispositivos y la conectividad necesaria o asegurar los medios para que todos accedan equitativamente al conocimiento. También es importante asegurar nuestro afecto y empatía.

Que enviemos “tareas” no significa que estemos dando clase.  Es gratificante ver la creatividad con la que los profesores están ofreciendo instancias asincrónicas, mediante videos con sus clases grabadas, audios, mensajes escritos y ofreciendo una instancia sincrónica mediante videoconferencias.  Estas interacciones tienen un impacto emocional positivo en el entorno familiar.

Todos fuimos puestos a prueba con la llegada del COVID 19, teniendo que dejar nuestros paradigmas pedagógicos y comunicativos y reconstruir una nueva identidad profesional y personal. Es oportuno detenernos y reflexionar. Nuestros estudiantes no son algoritmos; fortalezcamos el vínculo con cada uno de ellos para asegurarnos de cumplir el propósito de una Educación Redentora.

Author

Lic. en Ciencias de la Educación, Prof. de Educ. Inicial. Actualmente se desempeña como asesora Pedagógica del Instituto Adventista de Resistencia, Chaco. Argentina

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